Quebrantahuesos en Teruel

El Espíritu del Quebrantahuesos.

En equilibrio en un peñasco alto, espero una corriente ascendente. Una brisa me llama. Me lanzo al aire con las alas extendidas. Me elevo por encima de las cimas de las montañas de Ordesa en los Pirineos, un lugar al que llamo hogar

Un paisaje formado hace 500 millones de años cuando los continentes se besaron, dando lugar a montañas monumentales. Los contornos irregulares moldeados y forjados por el tiempo y los elementos: grandes glaciares que despejan su camino, la acción del agua sobre las rocas es más cósmica que terrenal.

Desde mi posición privilegiada, examino el paisaje kárstico abajo: los afloramientos rocosos, cascadas en abundancia, gargantas arboladas. Sigo el curso de los ríos de la montaña, donde las marmotas se esconden debajo de las rocas y la gamuza pasta en las tierras altas cubiertas de hierba.

El hombre ha dejado su huella en este paisaje que llamo mi hogar. Veo sus edificios debajo de mí, los recintos de animales, las casas hechas de la misma piedra caliza que las montañas, las terrazas verdes donde cultiva sus cultivos.

Estos aspectos son benignos.

Pero hay un lado más siniestro en la acción del hombre con la naturaleza. Hay veneno y líneas eléctricas; Hay prejuicios y discriminación. A través de sus acciones, ha amenazado a mi especie y mi población ha estado próxima a la extinción. ¿Cómo podía el hombre ser tan brutal, tan malo, tan ciego?

Es un prejuicio nacido de la ignorancia.

No soy una amenaza para el hombre.

Por el contrario, soy uno de los purificadores de la naturaleza.

Un Quebrantahuesos o buitre barbudo, elimino los huesos que dejan los otros buitres.

Como carroña, no ganado. Limpio, no mato.

En tiempos pasados ​​fui venerado. En Irán simbolizo buena suerte y felicidad.

Un rey entre los buitres, con mi envergadura de cerca de 3 metros, remonto las térmicas con facilidad, las plumas extendidos como dedos y agrupándose para atrapar el viento. Grandes sombras me siguen mientras vuelo.

Dando vueltas por encima de las montañas me comunico con las nubes. Otros buitres vuelan conmigo en el aire. Escaneamos el suelo debajo con nuestros agudos ojos para la próxima comida. Cuando aparece la comida, descendemos en masa. Garras extendidas cuando aterrizamos.

Pero soy el último en la fiesta. Espero a que los otros buitres se llenen de sangre y tripas, luego recojo los huesos. Vuelo hacia arriba y los dejo caer desde una gran altura para romperlos. Volviendo al suelo para tragárlos.

De ahí mi nombre «el rompehuesos».

¿Quién más que yo va a ordenar los huesos? La Madre Naturaleza me ha dado una tarea específica a ejecutar, una habilidad perfeccionada a través de miles de años de evolución. Sin embargo, las acciones del hombre a menudo interfieren con este gran plan maestro, alterando el equilibrio.

Soy un buitre barbudo (Gypaetus barbatus),

Vivo entre los altos riscos y lo veo todo.

Hablo el antiguo idioma de las montañas.

Mi espíritu es como el latido del corazón de los Pirineos, susurra «Quebrantahuesos» a los vientos.

Atesórame, no me pierdas.

Shirley Cherry

La ilustradora y escritora Shirley Cherry, colaboradora con la organización británica RSPB visito las instalaciones de la FCQ en compañía de Aragón Active de Albella (Huesca). Compartimos con nuestros seguidores su fascinación por el quebrantahuesos y las montañas pirenaicas a través de este fantástico poema redactado por ella misma y traducido al castellano por la Presidenta de honor de la FCQ Elisabeth Porthaine.