Programa de cría en cautividad y liberación de Quebrantahuesos

FCQ Reintroducción Quebrantahuesos
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Para la puesta en marcha del programa se estudiaron las experiencias previas de reintroducciones y se analizaron los sistemas de cría en cautividad, su productividad, necesidades y servidumbres asociadas. Tras una exhaustiva valoración, se apostó por un modelo de trabajo basado en el potencial de mejora que ofrece la productividad de la población pirenaica, mediante la recuperación de embriones o neonatos del segmento reproductor, que acumula reiterados episodios de fracaso. De esta manera se optimizó el potencial demográfico y genético de la población pirenaica y se aprovechó para iniciar la restauración de poblaciones extintas con unos cotes económicos bajos.

Los ejemplares provienen de huevos de nidos en situación de riesgo del Pirineo aragonés, considerados todos ellos de “alto riesgo” de fracaso. Los huevos son rescatados en diciembre y enero por el Grupo de Intervención en Altura (GIA) de los Agentes de Protección de la Naturaleza (APN) del Gobierno de Aragón, en colaboración con personal de la FCQ.

Tras su rescate son trasladados al Centro de Cría en Aislamiento Humano (CRIAH) de Quebrantahuesos. En 2008 se puso esta instalación situada en la Finca de la Alfranca (Zaragoza).

El CRIAH fue construido y financiado por del Gobierno de Aragón, ocupa una superficie de 500 m2, dispone de incubadoras, nacedoras, señuelos naturalizados, aviario exterior, nidales y otros equipamientos destinados a la cría en cautividad. La gestión y mantenimiento del CRIAH la realiza la FCQ, a través de un Convenio de Colaboración (autorización de ocupación temporal en precario en el inmueble destinado al CRIAH de la Alfranca, Pastriz, 26-4-2007).

Las labores de crianza de ejemplares para su reincorporación al medio natural, son llevadas a cabo por un equipo especializado de la FCQ en incubación, asistencia en la eclosión, cría asistida por impronta natural en aislamiento humano y técnicas de adaptación antes de su puesta en libertad en el medio natural (cría campestre o “hacking”). Los parámetros más importantes durante la crianza se resumen en cubrir las necesidades metabólicas, de temperatura, de atención y de afecto. Todo el proceso de crianza de los pollos se realiza en total aislamiento humano, es decir, los pollos nunca deben asociar los cuidados ofrecidos de la mano del hombre. La minimización del contacto (que se reduce a las primeras horas después de la eclosión) es muy importante debido al fenómeno, común a muchas especies de aves, de la impronta. Para evitar dicha impronta se ha optado por el uso de señuelos naturalizados a tamaño real y de gran realismo. Dichos señuelos tienen la función de actuar como unidad parental de aporte de todos los elementos que el embrión necesita para su desarrollo. El uso de señuelos o marionetas es una práctica habitual y contrastada, usada en numerosos proyectos de conservación exitosos (por ej. proyecto de reintroducción del cóndor andino-Vultur gryphus-).

Lo novedoso de este modelo de cría, reside en la crianza campestre “in situ”, con el fin de que desde el primer momento se impregne de los factores ambientales del hábitat que ocupará una vez liberado. Cuando los pollos superan las primeras semanas de vida y hayan alcanzado su natural capacidad fisiológica de termorregulación a los 19/22 días de vida, y comienzan a emplumar, son trasladados al Parque Nacional de Ordesa y Monte Perdido, donde se habilitó junto a un punto de alimentación suplementaria (abastecido por el personal del Parque), una estructura para realizar todo el proceso de manera integral. La estructura consiste en una plataforma de andamiaje elevada del suelo sobre la que se instalan los nidos artificiales, la plataforma de liberación y la cabina de manejo. Los nidos artificiales están en un cubículo naturalizado con piedras, ramas y lana, con una abertura hacia el exterior protegida y un acceso para la introducción del señuelo y el visionado por la parte trasera. Detrás del nido se sitúa la cabina de manejo, desde donde un técnico maneja el señuelo, visiona las evoluciones del pollo. Durante todo el proceso de crianza, los pollos pasaron por una serie de etapas en las que se desarrollaron todas sus capacidades psicomotrices y de percepción sensorial: periodo de receptibilidad sensorial inmediata, proceso de percepción periférica y proceso de percepción ambiental.

Cuando se completa esa fase, hacia los meses de junio y julio los pollos son trasladados a las instalaciones de cría campestre del Parque Nacional de Picos de Europa, donde son liberados, tras un periodo de unos 30 días de adaptación. A partir de ese momento el equipo de seguimiento los monitoriza y los sigue comprobando que su adaptación es correcta.

El CRIAH ha logrado criar con éxito 38 pollos, gracias a la asistencia de los veterinarios y expertos en cría de quebrantahuesos.