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El Inaga autoriza asfaltar la pista de Bujaruelo, a las puertas de Ordesa, pero con limitación de visitantes.

El proyecto ya se frenó hace varios años. Ahora la declaración de impacto ambiental es favorable con la condición de que se realice un control de aforo en los periodos de alta afluencia.

El valle de Bujaruelo, a las puertas del Parque Nacional de Ordesa y Monte Perdido, podrá tener por fin una pista asfaltada. El Instituto Aragonés de Gestión Ambiental (Inaga) emitió el pasado 10 de junio una resolución formulando la declaración de impacto ambiental favorable. No obstante, la condiciona a un sistema regulatorio y de control de aforo en los periodos de alta afluencia de visitantes, hasta completar la capacidad de los aparcamientos, situados en el refugio y los campings de Fenés y de San Nicolás de Bujaruelo. El documento está pendiente de su publicación en el Boletín Oficial de Aragón en los próximos días.

Obtener el visto bueno ambiental no ha sido fácil. Los reparos del Inaga ya obligaron en 2019 a retrasar la mejora. Hacía más de 20 años que el Ayuntamiento de Torla y la Mancomunidad Forestal Valle de Broto, titulares de los montes, reclamaban arreglar el acceso a la cabecera del río Ara, que cuenta con una gran afluencia turística pero también con mucho tránsito ganadero al tratarse de una vía pecuaria

La Diputación de Huesca invertirá en el proyecto de acondicionamiento 600.000 euros, en forma de una ayuda a la Mancomunidad Forestal. La actuación se divide en dos tramos: desde el puente de los Navarros a Bujaruelo, algo más de 6 kilómetros de los que 1,8 ya están hormigonados, asfaltando los otros 4; y de aquí a la zona del Cervillonar, 9 km de pista y 4 de senda donde solo se hará un acondicionamiento general. Está limitado con barrera para los ganaderos y para uso turístico por parte de empresas con permiso previo

El valle está en Zona Periférica de Protección de Ordesa y los fines del Parque Nacional son incompatibles con la construcción de carreteras, pero el Inaga consideró, tras consultar con la dirección del espacio protegido, que no se trata de una carretera nueva sino del acondicionamiento de la explanación existente, mejora del firme y pavimentación.

No obstante, la anchura de la superficie asfaltada se restringe a 4,5 m (frente a los 5,5 iniciales). Así se reduce la velocidad, limitada a 30 kilómetros por hora, y se minimizan las afecciones a la fauna por atropello o perturbación. También se facilita el tránsito del ganado, al liberar 1 metro junto a las cunetas que permitirá una pisada más confortable al ganado.

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El Inaga considera que el impacto es “compatible” y que la obra tiene un efecto positivo en cuanto a la mayor seguridad vial para vehículos, viandantes y ganado, teniendo en cuenta que la intervención se centraliza en un tramo donde ya hay partes hormigonadas.

Eso sí, exige que, como ahora, no haya mantenimiento invernal, es decir, no se retire la nieve ni se echen fundentes. Además, mientras duren las obras se deberán adoptar medidas correctoras, por la nidificación del quebrantahuesos. Y al ser una zona de hábitat de la rana pirenaica, obliga a extremar las precauciones para no afectar a los cauces.

Las principales afecciones, señala el Inaga, vendrán cuando se estrene la obra por un previsible aumento del tráfico rodado y de la velocidad de circulación por este paraje natural como consecuencia de la mejora del firme, que además permitirá el acceso a un mayor tipo de vehículos, como las autocaravanas. Esto supone una mayor presión, pero recuerda que ya se viene registrando una alta afluencia de visitantes en Bujaruelo, sobre todo cuando el valle vecino de Ordesa se cierra. El flujo de turistas se desvía y experimenta inmediatamente episodios de saturación que obligan a veces a cerrar la pista con vallas provisionales.

Por ello el órgano ambiental sugiere un control de accesos y aforo para que no se desborden las plazas actuales de aparcamiento, “aspecto que podría provocar afecciones significativas sobre los valores de conservación de los espacios protegidos y de la Red Natura 2000”.

El promotor ha realizado un estudio de carga del valle y prevé establecer este sistema en temporada alta, para garantizar además la evacuación por la única pista de acceso en caso de emergencia, y la entrada de los medios de socorro. Ya desde 2014 hay un control y una vez completado el aforo se prohíbe el estacionamiento en los márgenes de la pista. La Diputación se compromete además a no construir nuevas zonas de aparcamiento ni a ensanchar el vial.

Algunas alegaciones, como la de la Fundación de Conservación del Quebrantahuesos, señalaban que el estudio de impacto ambiental no proponía medidas encaminadas a favorecer el acceso al valle en transporte público, lo que reduciría las necesidades de aparcamiento. Este y otros alegantes hicieron hincapié en que se debería incluir la regulación de la carretera una vez finalizada la obra, tanto por cuestiones de seguridad como de uso público.

Fuente:

https://www.heraldo.es/noticias/aragon/huesca/2026/06/14/inaga-autoriza-asfaltar-pista-bujaruelo-las-puertas-ordesa-pero-con-limitacion-visitantes-2028805.html