
El matadero ecológico de Aínsa bate récord en 2025 con 920 sacrificios.
Las operaciones aumentaron un 21 por ciento en unas instalaciones municipales que utilizaron 48 explotaciones ganaderas.
El matadero ecológico municipal de Aínsa batió en 2025 su propio récord de sacrificios, con 920 animales matados, de los que 474 fueron de ovino, 236 de vacuno y 120 de caprino. El informe del matadero correspondiente al año pasado refleja que los sacrificios de animales aumentaron un 21 % con respecto al año anterior.
Desde el Ayuntamiento ainsetano explican que, en total, se generaron 93.687 kilogramos de carne, consumiéndose la mayor parte en la comarca de Sobrarbe.
El informe arroja, del mismo modo, resultados en torno al volumen de trabajo en cada época del año, ya que está ligado principalmente a la afluencia de turismo, con picos en torno a la Navidad, Semana Santa y, sobre todo, a los meses de verano. No obstante, se observa un crecimiento progresivo a lo largo de la primavera y hasta el verano.
Las mismas fuentes explican que el matadero municipal presta servicio a diferentes productores ganaderos de áreas cercanas que venden su producto directamente a carnicerías y restaurantes próximos. También, aunque en menor medida, hacen uso de él ganaderos que sacrifican para autoconsumo. En algunos casos, incluso, los ganaderos son carniceros o tienen sus propios restaurantes donde venden directamente al consumidor final. “Este modelo de producción se está extendiendo poco a poco en la comarca de Sobrarbe, ya que permite a los pequeños ganaderos en extensivo sacar un mayor rendimiento económico a sus productos. Además, poder ofrecer carnes de Km 0 de mayor calidad generada de una manera más natural y sostenible nos beneficia a todos los que aquí vivimos, porque se pone en valor tanto el producto como el territorio”, apunta el alcalde de Aínsa, Enrique Pueyo.
“Junto a la mejora de la eficiencia en la gestión, cabe añadir las mejoras ejecutadas en 2024 y 2025 para la digitalización de procesos y la modernización de equipos. Y con la colaboración de entidades y asociaciones, el matadero se ha convertido en un activo para sacar adelante iniciativas de desarrollo rural y ecoturismo, promocionando los productos alimenticios de Sobrarbe y promoviendo la conservación de la biodiversidad”, incide Pueyo.
El año pasado, 48 explotaciones ganaderas utilizaron el matadero municipal de Aínsa abasteciendo a 21 clientes finales, lo que supone un ligero aumento con respecto a los últimos años. La Fundación para la Conservación del Quebrantahuesos (FCQ) es la responsable de la gestión de estas instalaciones desde 2022, así como del comedero de aves necrófagas, donde durante el pasado año se llevaron 66.433 kilogramos.
Por otro lado, la FCQ realiza visitas guiadas al comedero. En 2025 pasaron más de 2.000 personas y alrededor de 300 fotógrafos. En el informe la entidad destaca que, a parte del beneficio económico por el ahorro en la retirada de estos residuos, “este punto de alimentación evita la emisión a la atmósfera de unos 224.000 kilos de CO2 anuales”, contribuyendo a mitigar el cambio climático.
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