
Bajan los ataques al ganado en el Pirineo aragonés pese a crecer la población de osos.
Las medidas preventivas impulsadas por Medio Ambiente consiguen reducir los incidentes: solo cinco el año pasado frente a los 36 del 2024.
El número de osos en el Pirineo sigue creciendo de forma paulatina pero imparable. También en Aragón. Y, sin embargo, este incremento de ejemplares no está provocando un mayor número de ataques al ganado sino todo lo contrario. Así lo constatan las cifras del 2025, el año con más ejemplares detectados (incluyendo el primer osezno nacido en territorio aragonés en más de 50 años), pero uno de los que menos incidentes se han registrado, cinco, muy lejos de los 36 de 2024.
Según datos del Gobierno de Aragón, los técnicos del departamento de Medio Ambiente han podido confirmar en los últimos doce meses la presencia de nueve ejemplares. En el Pirineo occidental se ha visto a la hembra Claverina y su cría; a dos machos nacidos en 2021, Larry y Beroi, y a otro de 2023, Rey, todos considerados osos ‘residentes’. Además, de manera ocasional, se observó a otro individuo, joven o hembra, en el valle de Tena, y a tres indeterminados en la zona oriental, en los municipios de Bielsa, Gistaín y Montanuy.
La consejería ha abierto en 2025 cinco expedientes en total por ataques de osos pardos al ganado en Aragón, con un balance de nueve reses muertas, ovejas o cabras, y una indemnización de 3.425 euros. No hubo ninguna denuncia desestimada.
Por contra, en 2024 hubo siete veces más ataques, un total de 36, la cifra más alta de los últimos años, con 46 ovejas o cabras afectadas por las que el Gobierno de Aragón pagó 22.431 euros en indemnizaciones.
Y ello a pesar de que en ese periodo el número de ejemplares detectados era algo inferior, ocho. Los técnicos confirmaron la presencia constante de Claverina y de los mismos tres machos jóvenes en la zona occidental; además de Sorita ocasionalmente en el valle de Tena. En el Pirineo oriental se consideró ‘residente’ a Douillous y eventualmente pasaron por allí Canelito y un ejemplar indeterminado, que fueron avistados en Plan, San Juan de Plan, Laspaúles y Montanuy.
La reducción de los ataques, aún habiendo más osos, tiene para la administración una razón muy clara, las medidas puestas en marcha para prevenir percances en los valles de Ansó y Hecho, donde se concentran los incidentes. Según el departamento de Medio Ambiente, las acciones acordadas con ayuntamientos y ganaderos se están demostrando efectivas: contratación de pastores de refuerzo, construcción de vallados dobles para la protección de rebaños o instalación de casetas de vigilancia que hacen más cómoda la vida de los cuidadores en la montaña en verano, así como mejora de accesos a las áreas de pasto. Los ganaderos coinciden en que la clave está en “no dar opción al oso al no dejar solas a las ovejas”.
En los últimos seis años, el Gobierno de Aragón ha pagado 45.600 euros en indemnizaciones por 83 ataques (se desestimaron 12), con 98 ovejas muertas y 14 colmenas afectadas. Casi todas en la comarca de la Jacetania (59), mientras que en Sobrarbe y Ribagorza hubo seis en cada una. El peor ejercicio fue 2024 (36 incidentes), seguido de 2020 (23) y 2022 (11).
El censo actual multiplica el que había hace solo cuatro años. En 2021 apenas se detectó la presencia de tres osos: Claverina en los valles occidentales, Douillous en Benasque y Goiat en Plan y Gistain. En 2022 fueron cuatro y al año siguiente, seis, con la incorporación de algunas crías o la incursión esporádica de ejemplares procedentes de Cataluña. Cifras que subieron a ocho en 2024 y a nueve en 2025.
Bajas como la de Goiat, uno de los mayores depredadores de la especie en todo el Pirineo, o Sarousse, abatida por un cazador, se han visto compensadas por el nacimiento de otros ejemplares en 2021 y 2023, a los que ahora se añade el osezno aragonés, alumbrado en 2025.
La mayor presencia de osos está detrás de la resolución aprobada a finales de año por el Gobierno de Aragón, que establece limitaciones en la caza en varias zonas del Pirineo oscense. La regulación se lleva a cabo con el objetivo de evitar incidentes y de garantizar la convivencia entre la conservación de la especie y una actividad tradicional como es la caza. Solo unos días antes de conocerse la medida, unos cazadores se toparon con un oso en Ansó durante una batida.
Fuente:

